miércoles, 30 de enero de 2008

LA INDESEABLE


Podría hacer cosas como predeterminar la fuente cada vez que abra una hoja en word, más siendo tan conciente del odio y repulsión que siento por la Times New Roman. No escribo absolutamente nada con esa susodicha fuente. Me produce un efecto que el solo hecho de verla en MI documento me dan ganas de patearla, supongo que así debe ser el sentimiento que pasa por la gente que con mucho odio patea a alguien de su vida o de la de otras personas…
Los casos de muerte por odio puro y real son menores que los hechos por envidia, celos, ambición, hambre, por practicidad… por locura. ¿Cada uno es el mismo odio con diferentes caretas?
Un celoso matara por odio a la persona amada? O por la impotencia de no poder ser el único objetivo en su mira? O por sentirse tan miserable que da por hecho que su pareja nunca lo va a volver a tener?
Un chico mata a un grupete del colegio por odio al grupete? O por envidia de todos o de alguno del grupete que paso por su objetivo? O por la clásica locura?

Lo que si se es que ODIO no es la palabra indicada para lo que siento por la m… indeseable Times New Roman!

Bueno me desvíe de lo que quería contar en este post… será en otro.

lunes, 28 de enero de 2008

Dear BLOG,

Mis dedos se vinieron directamente al teclado después de leer …en traducción bárbara, “un cacho de espíritu”., últimas palabras de YORANDO EN EL ESPEJO por María Moreno, -RADAR, Pagina12-.
Concentrándome en este territorio que estoy pisando, se plantea la literatura intimista, el fenómeno del “yo”, el boom autobiográfico… ¿Es el blog es una tierra que potencia la necesidad de contar lo que me pasa, lo que veo, lo que pienso, lo que siento o simplemente lo que me da la gana? ¿Hasta que punto es nocivo? ¿Cual es el límite?

Unos son hechos con el firme propósito de atrapar, de ser leídos por muchos y ojala cada vez por más. Como escribir un libro, pero diario y eterno –para mantener la hinchada- pero sin tener que recorrerse las conocidas y desconocidas editoriales con el amigo bajo el brazo, o sin tener que lidiar más que con uno mismo.
Otros son creados con la idea de abrirse un espacio en esta perpetuidad, abriendo la gran ventana para que se vea de afuera hacia adentro, no solo por el autor sino por el caminante anonymous que pasaba por ahí. ¿Por qué esa ventana no se abre en el mundo real? ¿Me reservo mi intimidad para compartirla con el mundo desconocido sin importar cuantos crean que forman parte de él alejándola completamente de su esencia?

El motivo es muy personal pero el contenido es todo lo contrario, cualquiera puede entrar y leer cartas de amor, quejas, fetichismos, observaciones, aberraciones, fanatismos, culpas, infelicidades, denuncias… todo y de todas las formas posibles. Si lo que leo es realidad o ficción, producto de un egocéntrico o no, la verdad que no me importa; lo veo como una forma mas de expresión, de fácil acceso y con las millones de posibilidades que me regalan las millones de cabezas con las que comparto esta superficie.

Mi propósito al abrirte era darle voz a un justiciero interno que me mantiene atenta, intención que ha empezado a compartir espacio con la botonaza cerebral. No me cuestioné con mucha profundidad que tipo de blog serías o quién te leería, por ahí a algunos que me conocen les divertiría ver de la ventana para adentro, por ahí otros se asomarían e inclusive te tatuarían.
Llegó el momento de que sepas que con seguridad otros miles nunca te conocerán, pues tu ventana no es la única, agradezcamos juntos la existencia de esas tantas que te devuelven esa intimidad tan cuestionada últimamente...

viernes, 18 de enero de 2008

VERGÜENZA CANINA


Una de las cosas que más disfruto es caminar, si tuviera un perro éste seguro tendría las piernas de Ronaldo y el cuello de Tyson, así que supongo que con ese tamaño iría por la vida dejando soretes de una proporción descomunal.

Cuando este Ronyson tuviera retorcijones podría tener la opción de frenar, cagar y seguir. Como en un semáforo, mientras los caminos de otros se cruzan por el tuyo, tu esperas.

El perro entiende leyes de convivencia y respeto, pero lamentablemente para ellos la puesta en acción de sus decisiones –no necesariamente las mejores- muchas veces depende de quien le toco de compañero, así que él va por la vida confiando que aquél no lo vaya a hacer pasar vergüenzas!

Una simple y básica bolsa es lo único que puede librar a los abochornados perros de tan humano sentimiento.

martes, 15 de enero de 2008

DEL VERBO TAIMIAR


El sábado pasado tuve que ir al microcentro ha hacer ese tipo de trámites que los extranjeros con familia amorosa solemos hacer, llámese en mi caso ir al hotel del amigo del sobrino de la amiga de mi mamá que viene a Buenos Aires y que tiene la posibilidad de materializar tantas bendiciones.

Confieso que independientemente del placer que me produce recibir café o cualquier otro embajador de mi país, me emociona el temita de ir al centro. Camino tanto o más que mis primeras semanas en esta ciudad, miro y remiro edificios que para mí son desconocidos -tengo un problemita de memoria que en muchos casos me beneficia pues la capacidad de sorprenderme termina siendo eterna-, me choco con personajes del mundo que como el libro de viajes lo indica se ven obligados a recorrer Florida y Lavalle supongo que por el único motivo que son peatonales, ah y con muuuuucha suerte pueden ver una pareja bailar tango.

El viaje transcitadino viene con el engañoso subte de la mano. En él te enfrentas cara a cara con los ojos y el juicio de todos los que no tienen sueño, un libro, un periódico, música para volar o simplemente nada que pensar.
Si el cerebro fuera recambiable por agotamiento yo creo que solo trabajaría para poder reemplazarlo constantemente, al pobre le doy muy pocos momentos de relax, así que en el subte –como en otros engañosos medios de transporte- prefiero que los pensamientos o inspiración de otros le hagan de spa.

Terminé una pagina -del seductor MEMORIAS DE CLEOPATRA- y como nos íbamos acercando a mi destino lo cerré e hice un barrido horizontal por mis compañeros de viaje y OH OH OH sorpresa ¿que veo? un gordito cancherito cuarentón con sus amigos generacionales que empezó a acercarse a la puerta y sin el más mínimo decoro prendió un cigarrillo, le dio la vueltica como se esconde un porro en la adolescencia y no literalmente -por suerte- se limpio el culo con todos los que estábamos ahí adentro.

Yo soy fumadora y conozco el placer que da la primera pitada pero hay un momento en la vida en que te das cuenta que a escondidas pierde esa sabrosura de ser inaugural. El gordito cancherito no le dio otra pitada, es más pareciera que se sintió incomodo porque más que demostrar que era tan macho como para fumar en el subte lo que quería era demostrar lo bien taimeado -del vr. taimiar- que tenía la distancia entre la entrada a la estación y las puertas abriéndose, lo que en su lectura –supongo- lo hacía un conocedor, y ¿qué da el conocimiento? poder!

Lastima pues su taimeo no tuvo en cuenta que para Metrovías que el tren llegue a la estación no necesariamente implica que nosotros lleguemos a nuestro destino.
Las puertas no se abrían y aquél fumador encubierto segundo a segundo iba perdiendo su poder.

lunes, 14 de enero de 2008

QUE AFLOJA ESA MANITO?


Qué hace que ciertos elementos te hagan perder la capacidad de contracción de la mano, generalmente en espacios abiertos?

Estamos hablando de elementos como una botella plástica de cualquier tamaño, bueno todavía no llegamos al garrafón de agua -pero sólo porque nadie va con un garrafón por la vida-, tamaños que por supuesto incluyen el de 2,5lts que para ser abandonado sin la más mínima piedad… es muy grande!! Y obviamente el tamaño personal que pareciera que en su brieff hubiera recibido el magistral aporte de algún publicista brillante dejando bien estipulado como “atributos del producto” que subliminalmente al terminarse aflojara la manito del consumidor.

Las cajetillas de cigarrillos, y sus fieles inauguradores el celofán y el papel plateado que vuelan sin compasión tan pronto hacen contacto con el ser humano, los paquetes de papas fritas, el de las barritas de cereal, los papeles de chicles y todos los de esta misma estirpe, producen un efecto de superioridad -o inferioridad, depende como lo veas- que hace apretarlo y tirarlo, soltarlo, bombardearlo contra el piso, batearlo, patearlo… en cualquier caso abandonarlo en la mitad de la nada.

Pero sin lugar a dudas el que más me descompone es el maldito papelito del bondi, sensación que está en gran parte potenciada por la frecuencia. Este indeseable compañero creo que esta hecho de un material especial que al cogerlo (léase agarrarlo) desprende una pócima que entra directamente hasta el tejido subcutáneo, se linkea directamente con el cerebro y debilita la mano del poseedor justo en el momento que éste pisa tierra. OJO se han descubierto casos de personas más evolucionadas que han resultado inmunes a este efecto.


El encanto de Buenos Aires va más allá de su especial estructura y todo lo que ella involucra, los argentinos -aunque a la gran mayoría les parezca exagerado- le dan a esta ciudad el alma que la hace tan mágica. Estaría bueno que muchos de ellos con todas sus fuerzas se concentraran y vencieran esa corriente loca que afloja la manito.

MUNDILLO CIBERNETICO

Debo confesar que hasta ahora no había sentido ninguna atracción especial por el tema de los blogs, pertenezco a una generación en la que el mundillo cibernético puede ser tu gran amigo y compañero de viajes submundales -se que no existe la palabra pero todo esta permitido-, o puede ser un amigo ocasional existente solo para escribir mails, buscar algo puntual, ver videos y pagar cuentas. Yo tengo acciones en el segundo.

Me sorprende encontrarme tan dual, pues mi mente no se escandaliza de casi nada pero al mismo tiempo se intimida frente a lo desconocido, entre mil ejemplos la grandiosidad de internet, un medio que mezcla a la perfección el voyeurismo -afición que disfruto, no solo con una connotación sexual- y la posibilidad de encontrarte con mundos y supermundos totalmente desconocidos. Independientemente de su gran poderío y absoluta efectividad, el mundillo aquel -bueno en realidad este que estoy pisando- nos incita a exponernos, y ahí viene otro de mis ingredientes, la paranoia.

Yo no hablo por teléfono en el bondi porque creo que si oyen que no soy de acá me van a secuestrar (ummm), además tengo un policía justiciero interno que me pone objetivos en la mira constantemente. Muy pocas veces sale a la superficie, prefiere mantenerse guardado así se evita un repetido desgaste adicional que con seguridad será mayor que el efecto de reflexión en el otro.

La visitante paranoia y el botón aquel me incitaron a empezar este blog en el que su principal objetivo será manifestar lo que constantemente me dicen aquellos personajes internos… y seguramente los muchos que los acompañan.